La llegada de la inteligencia artificial está transformando el ejercicio de la profesión jurídica
La inteligencia artificial está incorporándose progresivamente a numerosos ámbitos profesionales y la
abogacía no es una excepción.
Las herramientas de inteligencia artificial pueden ayudar a localizar información, organizar documentación, realizar determinadas tareas de análisis o facilitar el trabajo del profesional.
Sin embargo, su utilización en el ámbito jurídico exige especial prudencia.
El abogado sigue siendo responsable de lo que firma
Durante 2026 se han producido en España distintos casos que ponen de manifiesto los riesgos de utilizar herramientas de inteligencia artificial sin una adecuada supervisión.
En julio, el Tribunal Superior de Justicia de Canarias sancionó a un abogado con 840 euros después de que
presentara un recurso que contenía al menos 25 referencias jurisprudenciales inexistentes o incorrectas. La resolución recuerda que el uso de inteligencia artificial no exime al profesional de su obligación de comprobar la información que incorpora a un escrito judicial.
La cuestión es especialmente relevante porque una herramienta de inteligencia artificial puede generar
respuestas aparentemente correctas que, sin embargo, contengan errores, referencias inexistentes o
interpretaciones jurídicas incorrectas.
Por ello, la utilización de la tecnología debe ir siempre acompañada de la revisión y del criterio profesional del abogado.
Tecnología y experiencia deben ir de la mano
La transformación digital no significa que la experiencia jurídica deje de ser necesaria. Al contrario, cuanto más se utilizan herramientas automatizadas, más importante resulta la capacidad del profesional para valorar críticamente la información obtenida.
La inteligencia artificial puede convertirse en una herramienta de apoyo muy útil, pero no sustituye la
responsabilidad profesional, el conocimiento del Derecho, la interpretación de las normas ni la estrategia jurídica que requiere cada procedimiento.
Una abogacía en constante evolución
El ejercicio de la abogacía exige actualmente una formación que vaya más allá del conocimiento tradicional de las normas.
La evolución legislativa, la jurisprudencia y las nuevas tecnologías obligan al profesional a mantenerse
permanentemente actualizado.
La formación continua en Derecho y en nuevas tecnologías constituye, por ello, una parte esencial de una abogacía preparada para afrontar los nuevos retos profesionales.
La tecnología puede ayudar al abogado. La decisión jurídica, la responsabilidad y la defensa de los intereses del cliente siguen requiriendo criterio profesional y experiencia.